Ola y Olas Gigantes, Tipos de Olas, Fotos de Olas


Olas marinas rompiendo en la playa.

Una ola es una ondulación u onda que se produce en la superficie del agua, ya sea en el mar o en aguas continentales, principalmente como consecuencia del viento y la atracción gravitatoria de la Luna y, en menor medida, del Sol.

Altura


La altura de una ola es la distancia vertical que existe entre el punto más alto de su cresta (parte superior) y el más bajo del seno (parte inferior) de la misma.

Escala Douglas

La escala Douglas, establecida por Sir Percy Douglas en 1907, es una clasificación de las olas en función de la altura del oleaje, que las cataloga en diez grados, y que ha sido adoptada como un baremo internacional.

Grado

Denominación

Altura de las olas (metros)

Estado de la mar

Escala de Beaufort

0

Calma o Llana

0

Mar como un espejo, totalmente en calma

0

1

Rizada

0 - 0,10

Mar rizada con pequeñas crestas pero sin espuma

1 - 2

2

Marejadilla

0,10 - 0,50

Pequeñas ondas cuyas crestas empiezan a romper

3

3

Marejada

0,50 - 1,25

Olas pequeñas que rompen. Se forman frecuentes borreguillos

4

4

Fuerte marejada

1,25 - 2,50

Olas moderadas de forma alargada. Se forman muchos borreguillos

5

5

Gruesa

2,50 - 4,00

Se forman grandes olas con crestas de espuma blanca por todas partes

6

6

Muy gruesa

4,00 - 6,00

La mar empieza a amontonarse y la espuma blanca de las crestas es impulsada por el viento

7

7

Arbolada

6,00 - 9,00

Olas altas. Densas bandas de espuma en la dirección del viento y la mar empieza a romper. El agua pulverizada dificulta la visibilidad

8 - 9

8

Montañosa

9,00 - 14,00

Olas muy altas con crestas largas y rompientes. La espuma va en grandes masas en la dirección del viento y la superficie del mar aparece casi blanca. Las olas rompen brusca y pesadamente. Escasa visibilidad

10 -11

9

Enorme

> 14,00

El aire está lleno de espuma y agua pulverizada. La mar completamente blanca. Visibilidad prácticamente nula

Tipos de Olas


Un tipo particular de olas son los tsunamis, que no se encuentran relacionadas con el viento sino con terremotos o por las erupciones de volcanes submarinos. Los diferentes tipos de olas son:

  • Olas libres u oscilatorias: Se representan en toda la superficie del mar y se deben a las variaciones del nivel del mar. En ellas el agua no avanza, sólo describe un giro al subir y bajar casi en el mismo sitio en el cual se originó el ascenso de la ola, se presentan en un tiempo menor de 30 segundos.

  • Olas forzadas: Se producen por el viento y en ocasiones pueden ser altas como consecuencia de los huracanes.

  • Olas de traslación: Se presentan en la playa, la ola al tocar fondo avanza y se estrella en el litoral formando espuma, al regresar el agua al mar se origina resaca.

  • Tsunamis: Son olas producidas por un maremoto, o por una explosión volcánica. Pueden pasar dos situaciones, una es que en el centro de la perturbación se hundan las aguas, o bien que éstas se levanten explosivamente. En ambos casos el movimiento provoca una ola única de dimensiones formidables, que avanza a gran velocidad, pueden ser miles de kilómetros por hora, y llega a tener una altura superior a los 20 metros. Los Tsunamis son muy frecuentes en el Océano Pacífico

Olas Gigantes


"El mar se hallaba totalmente en calma cuando una ola de 21 metros pareció salir del aire... Nuestro capitán, que lleva 20 años en este oficio, dijo que nunca había visto nada igual"

Barco mercante en alta mar mientras una gran ola se forma tras él. Las grandes olas son comunes en la curva de las 100 brazas en el Mar Cantábrico.

Las olas gigantes, también conocidas como olas vagabundas u olas monstruo, son olas relativamente grandes y espontáneas que no se explican por el estado del mar ni por terremotos, y que constituyen una amenaza incluso para los grandes barcos y transatlánticos. Para las olas producidas por una tormenta en alta mar es común alcanzar los 7 metros de altura, bajo condiciones extremas estas olas pueden alcanzar incluso los 15 metros. En oceanografía, se las define con más precisión como aquellas olas cuya altura es mayor que el doble de la media de la altura del tercio mayor de las olas en un registro.

Consideradas hasta hace poco un mito marino fruto de la imaginación de las gentes de mar, la existencia de imprevistas olas gigantes -también conocidas como "golpes de mar"- se ha podido constatar gracias a los avances científico-tecnológicos, Boyas, radares y satélites no sólo han constatado que existen, sino que además se producen con más frecuencia de lo que se pensaba.

Estas olas pueden ser muy destructivas y producir trágicos accidentes marítimos. Su altura puede llegar a alcanzar los 30 metros, pero el peligro, más que su tamaño, es que suelen presentarse por sorpresa como muros de agua entre olas más bajas.

Las olas gigantes han sido citadas en los medios de comunicación como la posible causa de la súbita e inexplicable desaparición de muchos barcos transoceánicos. Uno de los escasos casos en los que existen evidencias de que una ola gigante "podría" haber sido la causa del hundimiento de un buque es la desaparición del carguero MS München.

Foto de una ola gigante tomada por Philippe Lijour desde el petrolero Esso Languyedok.

El hecho de que las olas gigantes en realidad se producen con relativa frecuencia tiene importantes implicaciones económicas y de seguridad, dado que los barcos y plataformas actuales están construidos para soportar olas con una altura máxima de solamente 15 metros.


Los tripulantes del "Stolt Surf" ostentan el privilegio de haber sobrevivido a una colosal tormenta marina con olas de más de veinte metros de altura, cuya existencia no había sido comprobada hasta entonces.

En 1977, la tripulación del "Stolt Surf " comprobaría de la peor manera que la leyenda de las olas gigantes era cierta. El 4 de octubre de ese año, el petrolero sueco partió desde Singapur con destino a Portland (Estados Unidos) bajo el mando del capitán Guttorm Oddenes. A los pocos días de zarpar, recibieron el informe de que una fuerte tormenta se estaba formando en el rumbo que llevaban.

De acuerdo a los reportes meteorológicos disponibles, el capitán Oddenes recibió instrucciones de virar hacia el norte para evitar la tormenta. Esto no le agradó al capitán, ya que de acuerdo a su experiencia en esas aguas, el rumbo norte era el menos indicado. Sin embargo, confiando en la tecnología y la pericia de la agencia meteorológica, decidió obedecer la recomendación.

El 20 de octubre, el capitán Oddenes se arrepintió profundamente de no haber seguido sus instintos, al encontrarse con un aterrador huracán justo en medio de su trayectoria. Obligado por las circunstancias, Oddenes hizo lo que ningún otro capitán de barco se habría atrevido a hacer: enfrentar a la tormenta con la remota esperanza de salir indemnes de ella. Por desgracia, no tenía otra alternativa, aunque sabía que la decisión podría costarles la vida.

Los días siguientes fueron una verdadera pesadilla para el barco y sus hombres. Karsten Petersen, un tripulante danés, cuenta la increíble experiencia vivida en su página web: "Era claro que no se trataba de una de esas tormentas con olas de «sólo» diez metros de altura. Por el contrario, y para nuestra sorpresa, ¡cuando las olas más grandes golpeaban contra nosotros, teníamos que mirar hacia arriba para ver sus crestas! ¡Y eso que estábamos en la cubierta del puente de mando, a veintidós metros por encima del nivel del mar! ¡Veintidós metros y todavía teníamos que mirar hacia arriba!"


1977-11-07
"Stolt Surf"
- it's getting worse, - waves getting bigger -, but still absolutely nothing to worry about, - NOT YET!
(Photography by Karsten Petersen)

Aunque parezca increíble y pese a las cuantiosas averías producidas como consecuencia de la tormenta, el "Stolt Surf" logró llegar a puerto por sus propios medios y sin tener que lamentar víctimas; sólo uno de los marineros debió ser hospitalizado con algunas contusiones.

Durante las pasadas dos décadas, las tormentas han hundido más de 200 superpetroleros y barcos de contenedores de más de 200 metros de eslora. Se cree que las olas gigantes han sido la causa principal en muchos de esos casos.

Los marineros que han sobrevivido a tales encuentros cuentan historias notables. En febrero de 1995 el trasatlántico Queen Elizabeth II se encontró con una ola gigante de 29 metros de alto durante un huracán en el Atlántico Norte, a la que el capitán Ronald Warwick describió como "una inmensa muralla de agua… parecía como si nos abalanzáramos hacia los acantilados, los White Cliffs, de Dover".

El fenómeno ha afectado también a las plataformas de alta mar: el 1 de enero de 1995 la plataforma petrolera Draupner en el Mar del Norte fue alcanzada por una ola que medía, según un dispositivo láser de a bordo, 26 metros, y las olas mayores a su alrededor eran de hasta 12 metros.

Tsunami


Esquema de un tsunami.

Animación de un tsunami.

Tsunami es una palabra japonesa (tsu (): ‘puerto’ o ‘bahía’, y nami (): ‘ola’; literalmente significa ‘ola de puerto’) que se refiere a maremoto (del latín mare ‘mar’ y motus ‘movimiento’). El uso de este vocablo en los medios de comunicación se generalizó cuando los corresponsales de habla inglesa emitían sus informes, precisamente acerca del maremoto que se produjo frente a las costas de Asia el 25 de diciembre de 2004 en el océano Índico.

Maremoto es un evento complejo que involucra un grupo de olas de gran energía y de tamaño variable que se producen cuando algún fenómeno extraordinario desplaza verticalmente una gran masa de agua. Este tipo de olas remueven una cantidad de agua muy superior a las olas superficiales producidas por el viento. Se calcula que el 90% de estos fenómenos son provocados por terremotos, en cuyo caso reciben el nombre más correcto y preciso de «maremotos tectónicos».

La energía de un maremoto depende de su altura, de su longitud de onda y de la longitud del frente de la o las ondas. La energía total descargada sobre una zona costera también dependerá de la cantidad de picos que lleve el tren de ondas (en el maremoto del océano Índico de 2004 hubo 7 picos enormes, gigantes y muy anchos). Es frecuente que un tsunami que viaja grandes distancias, disminuya la altura de sus olas, pero siempre mantendrá una velocidad determinada por la profundidad sobre la cual el tsunami se desplaza. Normalmente, en el caso de los tsunamis tectónicos, la altura de la onda de tsunami en aguas profundas es del orden de 1.0 metros, pero la longitud de onda puede alcanzar algunos cientos de kilómetros. Esto es lo que permite que aún cuando la altura en océano abierto sea muy baja, esta altura crezca en forma abrupta al disminuir la profundidad, con lo cual, al disminuir la velocidad de la parte delantera del tsunami, necesariamente crezca la altura por transformación de energía cinética en energía potencial. De esta forma una masa de agua de algunos metros de altura puede arrasar a su paso hacia el interior.

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