Antropología, ¿Qué es Antropología? Definición, Filosófica, Cultural, Social, Concepto, Historia, Significado

La palabra Antropología deriva del vocablo griego “anthropos” cuyo significado es hombre, y de “logos” que es conocimiento. Podemos definir entonces, de acuerdo a su etimología a la Antropología como la ciencia nacida en el siglo XIX, que estudia al hombre. Sin embargo este concepto sería muy amplio y no podría delimitarse su campo con respecto a otras ciencias con igual objeto.

Los estudios antropológicos nacieron en el siglo XVIII, pero algunos autores consideran que fue recién en 1855 cuado el antropólogo francés Armando de Quatrefages, usó la denominación de Antropología para identificar con una denominación común los temas de sus clases, considerando que se trataba de una historia natural del ser humano.

Del tronco común de la Antropología se fueron desprendiendo otras ciencias como la Arqueología, la Paleontología o la Lingüística.

La Antropología actualmente es una Ciencia Social, pero que usa metodología no solo de las Ciencias Sociales, sino también de las Ciencias Naturales, para estudiar no solo un aspecto del hombre en sociedad, sino desde diversos ángulos: su aparición, estudiado por la Antropología Biológica; y las costumbres y sus cambios a través del tiempo, la aparición y desarrollo de las instituciones culturales, las manifestaciones artísticas del hombre, sus avances tecnológicos y científicos, sus relaciones con otros hombres y pueblos, etcétera, objeto de estudio de la Antropología Social.

¿QUÉ ES ANTROPOLOGÍA?

Estudia integralmente el ser humano como sujeto físico-biológico y socio-cultural. Inserta la etnografía y la etnología dentro de un marco tanto sincrónico como diacrónico, y las orienta hacia la construcción de conclusiones globales y la formulación de leyes generales acerca del comportamiento cultural de las sociedades humanas. Es una ciencia general e interpretativa.

Disciplina cuyo objetivo es la recogida de datos, la documentación y la descripción de procesos, estados y hechos socioculturales referidos a un grupo o comunidad humanos. Es una disciplina puramente descriptiva.

Su objetivo es el estudio comparativo de los comportamientos culturales de diversas sociedades a partir de los datos obtenidos previamente a través de la labor etnográfica de documentación y descripción cultural de cada una de ellas. Es una disciplina analítica y comparativa.

Las transformaciones del mundo, en el lapso de medio siglo, son de tal magnitud que obligan a un análisis de nuestra ciencia. La Antropología, como forma de conocimiento coherente del comportamiento humano, se inició en la pasada centuria como consecuencia de la expansión de Occidente, que geográficamente llegó a su término (1900 repartición de África, conferencia de Berlín) y Darwin (1848), combinados con las interrogantes planteadas por Boucher de Perthes (1844) con sus hachas talladas.

¿Qué hacen los antropólogos?

Los antropólogos hacen etnografías.

  • Las etnografías son estudios sistemáticos de cualquier actividad o hecho humano, como el sexo, la muerte, o la producción de bienes.

  • Las etnografías se basan en la observación participante, que significa participar de estos hechos e interpretarlos hasta que adquieran significado. Ese significado es la cultura.

  • Así el sexo se comprende dentro de las relaciones de pareja y familiares, la muerte dentro de la religión, o la producción dentro de la economía.

ANTROPOLOGÍA SOCIAL

La Antropología Social tiene como basamento el estudio de las relaciones y de los sistemas sociales que son propios de las diversas sociedades humanas. Esta clase de investigación se ocupa de comparar los sistemas sociales en el tiempo y en el espacio con la finalidad de verificar su estructura y los caracteres que distinguen a cada forma de comportamiento. En este sentido, uno de los fines principales de la Antropología Social es saber por qué y cómo los hombres se comportan de modo diferente según las sociedades en que viven.

De lo anterior se deriva el interés manifiesto por conocer las formas de comportamiento, individuales y de grupo, que están institucionalizadas o que participan del consenso social, y las organizaciones dentro de las cuales suele estar legitimado el comportamiento social, como son: la familia, el parentesco, el matrimonio, las funciones económicas, políticas y jurídicas, así como las de carácter religioso, y el conjunto de sistemas que hacen referencia a la moral, a la ética y a los resultados que producen las relaciones sociales.

Temas de Estudio:

  • El mundo de las relaciones. El hombre y su ambiente.

  • Los principios religiosos en el individuo y en la sociedad.

  • La interculturización y sus consecuencias. Materialismo y espiritualismo. Las luchas religiosas y sociales.

  • Los valores de la inteligencia. Los mecanismos de cambios sociales. Implicaciones socio-políticas.

  • La personalidad humana. El hombre como máquina. La vocación en el individuo humano. Los fenómenos de imitación y creatividad.

  • La riqueza de la comprensión contra la mecanicidad de la memorización.

  • Las edades de las Razas humanas. La actitud del hombre ante el devenir histórico. Flujo y reflujo de los conceptos sociales.

  • Trascendencia de las concepciones filosóficas en la edad adulta, en la edad madura y en la vejez del ser humano. Importancia de las bases éticas y filosóficas durante la niñez, pubertad y adolescencia del hombre.

  • Los conceptos de productividad y su relación con las clases sociales de la antigüedad. Tipos y sistemas de gobierno. La teocracia y la democracia. Orígenes y consecuencias de ambos sistemas de gobiernos en la historia de la humanidad.

  • La distribución de la riqueza en las sociedades antiguas. Transición de un status social a otro. Distintas motivaciones que dieron origen a la innovación de nuevos criterios sociales.

  • El concepto de autoridad y su relación con las doctrinas filosóficas y religiosas en los tiempos antiguos. La integración de las etnias y la regulación de las mismas bajo el concepto de autoridad. Consecuencias derivadas.

  • Los valores absolutos y los valores relativos dentro de las concepciones filosóficas y sociales de las civilizaciones del pasado. Estudio de los miedos de la humana especie y la búsqueda de la seguridad como resortes del devenir filosófico-social.

ANTROPOLOGÍA CULTURAL

Rama de la antropología que estudia las características del comportamiento aprendido en las sociedades humanas, es decir, ciencia de la cultura humana. En general, es la ciencia que estudia el desarrollo, estructura, características y variaciones de la cultura humana tanto de las sociedades del pasado como de las del presente. La etnografía, la etnología, la arqueología, la lingüística y la antropología física son las disciplinas sobre las que se funda la antropología cultural.

REFUTACIÓN DE LA OBJECIÓN ANTROPOLÓGICA

Examinaremos dos posibles intentos de justificación de la premisa mayor de la objeción antropológica:

Dios es omnisciente y eterno; por lo tanto Dios conoce simultáneamente todos los sucesos pasados, presentes y futuros, incluyendo los actos futuros de los hombres. De esta manera los predetermina e impide que sean actos libres.

El error de esta argumentación está en confundir precognición con predeterminación. Dios puede conocer un acto humano futuro sin eliminar su carácter de acto libre.

Dios no sólo conoce los sucesos futuros, sino que es la causa primera de todos ellos. Por lo tanto la determinación última de los actos humanos (buenos o malos) está en Dios, no en el hombre. Por lo tanto, si Dios existe, el hombre pierde su libertad.

El error de esta argumentación está en oponer la libertad infinita de Dios y la libertad finita del hombre y en confundir los modos en que estas dos libertades operan. La libertad de Dios y la libertad del hombre no se oponen ni operan en el mismo plano. Dios es la causa primera de todo lo que existe, incluyendo los actos humanos; pero la causa divina no suprime las causas creadas. Dios ha querido que existan causas segundas y que éstas sean realmente causas, no meras apariencias. En un acto humano no podemos separar una parte que provendría de Dios como Causa primera de otra parte que provendría del hombre como causa segunda. Todo acto humano procede enteramente de Dios y enteramente del hombre, pero de tal modo que los planos de acción de ambas causas no se confunden ni se oponen. El hecho de que no podamos comprender plenamente cómo esto es posible no implica que esta concepción cristiana sea irracional, sino que es un ejemplo de la finitud de la capacidad cognoscitiva del hombre.

ANTROPOLOGÍA CRISTIANA

Para el sentir cristiano, el ser humano es, antes que nada, un ser en proceso de formación; «un ser que se hace», un «ser en camino, un ser de paso», un ser que busca una perfección que todavía no posee. Por eso, el vocabulario de la forma -formación, conformación, deformación, transformación, reforma, etc- es connatural a la doctrina cristiana. Basta considerar los cuatro puntos en los que ésta compendia la historia del hombre:

1) El primer hombre -Adán- «formado del barro de la tierra», «fue creado a imagen y semejanza de Dios». Esta expresión no se refiere sólo al primer hombre sino también a cada uno de sus descendientes, que es llamado a la vida mediante un acto creador de Dios asociado a la transmisión de la herencia biológica; recibe la "forma" de Adán y es constituido como una nueva imagen de Dios (cfr. Gen 5,3).

2) La tradición cristiana entiende que la semejanza con Dios, inserta en la naturaleza humana, ha sido "deformada" por el pecado. Por eso, cada hombre recibe también en su naturaleza, la misteriosa huella de un eficaz «pecado original», que se manifiesta en algunas quiebras, heridas o disfunciones. Y cada uno contribuye a aumentarlas con sus incoherencias morales.

3) Cada persona humana es llamada libremente (muchas veces, de manera misteriosa) a beneficiarse de la obra redentora de Cristo, nuevo Adán, que «renueva la imagen del Creador» en nosotros, con los rasgos del «hombre nuevo», mediante un proceso de identificación por el que somos "conformados" como «hijos de Dios» en Cristo.

4) Al final de los tiempos, la imagen de Dios que tiene cada ser humano, será plenamente "transformada" a semejanza de Cristo, imagen perfecta del Padre; pues, como dice San Juan: «sabemos que cuando Él se manifieste seremos semejantes a Él, porque lo veremos tal cual es»; o según San Pablo, «nos revestiremos del hombre celestial».

Así, la historia de cada persona es un camino de "formación", o mejor, de "transformación": desde la imagen original, recibida de Adán y "deformada" por el pecado, hasta adquirir la imagen del hombre nuevo, Jesucristo. La llamada a la existencia es, al mismo tiempo, la vocación a recorrer este camino.

Cada ser humano es «querido por sí mismo» para ser sujeto de un diálogo existencial con Dios, que se desarrolla en su conciencia. Como fruto de ese diálogo, debido al juego de la libertad humana y la gracia divina, deben manifestarse en su vida los rasgos morales y espirituales de Cristo, adquiriendo su fisonomía. Y esto se realiza no sin dificultades, según la notable expresión de San Pablo a los Gálatas: «Hijos míos por quienes sufro dolores de parto hasta ver a Cristo formado en vosotros».

Gracias a este dato de la fe sabemos que el hombre, varón y mujer, es el único ser sobre la tierra para el que su existencia se orienta hacia una plenitud personal. En todos los seres vivos se produce una maduración, que consiste sólo en el desarrollo de las capacidades que ya posee, que no escapan al ciclo biológico de la decadencia. El hombre, en cambio, está llamado a alcanzar una forma perfecta que no está en su naturaleza sino en Cristo. Por eso se habla del nacimiento a una nueva vida, que viene de Cristo y que es la vida del Espíritu (cfr. Jn 3). De este modo, la persona humana se hace «partícipe de la naturaleza divina», sin perder su condición, sino llevándola a la plenitud del hombre perfecto, Jesucristo. Él es el arquetipo o imagen perfecta que se corresponde con el designio de Dios para el hombre.

Examinemos brevemente este extraordinario testimonio que San Juan pone en boca del Señor: «Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida». Según una exégesis bastante razonable, cabría entenderla en el sentido de que Cristo es Camino porque es Verdad y es Vida. Así, la frase tiene la virtualidad de poner de manifiesto la estrecha relación que existe entre el aspecto cognoscitivo -la verdad- y el aspecto existencial -la vida-; y también, de señalar su carácter progresivo -el camino-. Al unir íntimamente verdad y vida, la verdad cristiana sobre el hombre se presenta con un acusado carácter sapiencial.

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