Revolución Industrial: ¿Qué es, Resumen, Inventos, Consecuencias, Causas

La Revolución Industrial fue una transformación que surgió en Inglaterra en el siglo XVIII, un gran cambio que se dio de manera lenta pero progresiva, en los aspectos social y económico (en éste último especialmente). La Revolución Industrial, junto a la Revolución Francesa (siglo XVIII), influyeron en la sociedad, modificándola intensamente.

Entre las causas de la Revolución Industrial encontramos la acumulación de la riqueza, la abundancia del hierro, el acero y el carbón, el amplio desarrollo del transporte y de los adelantos técnicos, y la instauración del capitalismo.

Esta Revolución puso a la industria en el centro de la economía, por sobre el trabajo manual, debido a que generaba más ganancias. Este cambio en la producción implicó a su vez grandes cantidades de despidos, pues se hicieron innecesarios varios puestos de trabajo, debido a la aparición de la producción en serie. Otra de las consecuencias de la revolución fue el aumento de la población urbana, y por ende, la disminución de la población rural; por otro lado, la naturaleza se vio afectada de mala manera por la llegada de la industrialización.

¿Qué es Revolución Industrial?

Revolución industrial es el nombre que recibe un conjunto de cambios tecnológicos iniciados a mediados del siglo XVIII en el Reino Unido, así como su impacto en la sociedad: la declinación del feudalismo y la monarquía; el desarrollo del capitalismo, la democracia y el socialismo y la mecanización agrícola, las migraciones rurales y el crecimiento de la población urbana.

Entre otras, la introducción de la máquina de vapor permitió que la producción se realizara a una escala mucho mayor que con los métodos artesanales tradicionales, lo que se vio reforzado por la aplicación de los principios de la división del trabajo.

La Revolución industrial se dividio en dos etapas: la primera revolución industrial que se caracterizó por el descubrimiento de la industria textil, y la segunda revolución industrial que se caracterizó por los avances científicos y tecnológicos.

Factores de tipo endógeno

La revolución industrial tienen lugar gracias a una serie de factores que tienen que ver exclusivamente con cambios en la propia industria, y en la economía, que es emplea en su impulso. Estos son: el progreso tecnológico, la acumulación de capital y la política empresarial.

El progreso tecnológico

Durante el periodo que se conoce como revolución industrial se multiplican las innovaciones técnicas que se pueden aplicar en la industria. Este es un factor decisivo para el proceso de revolución industrial, y condición indispensable para su desarrollo. Pero no sólo se producen innovaciones tecnológicas, sino que, además, se aplican en el sistema productivo, con lo que se consiguen reducir los costes unitarios.

La aparición de maquinaria en el trabajo, que era capaz de realizar las tareas que estaban haciendo los obreros, supone un cambio en las relaciones entre el empresario y el trabajador, y en las condiciones de compra y venta de la fuerza de trabajo; no sólo porque las máquinas hagan la tarea de los obreros con mayor eficacia, sino, también, porque estos deben hacer otro tipo de tareas, como el manejo de la máquina, y no el trabajo de producción directo.

Los avances científicos y tecnológicos comienzan a madurar cuando responden a una necesidad de la burguesía. Las primeras innovaciones se dan en la industria textil. En 1733 John Kay inventa la lanzadera volante, y en 1764 James Hargreavas la Spinning Jenny. Estas máquinas están destinadas a aumentar la productividad, con lo que se ahorra mano de obra. En realidad, no son más que hiladoras múltiples. Pero, también, Henry Cort inventa un nuevo sistema de pudelación y laminación del hierro, James Watt la máquina de vapor, en 1767, de tanta transcendencia, y con tantas aplicaciones en la revolución industrial. Estos inventos se aplican, sobre todo, en la siderurgia, y posibilitan la mecanización de la producción, hacer hierro a bajo coste, y permiten la transformación sencilla del producto. La fabricación de hierro es fundamental en los inicios de la revolución industrial, por que la propia industria y los transportes son grandes consumidores de hierro y acero.

La acumulación de capital

Para que sea posible el uso de maquinaria en la industria, una condición previa es que los empresarios que van a utilizarla tengan el capital suficiente como para desembolsar las grandes cantidades de dinero inicial que cuestan las máquinas. Es necesario, pues, una acumulación previa de capital. Esta acumulación se produce gracias al aumento de la tasa de ahorro en la agricultura.

Sin embargo, se ha discutido mucho sobre el problema de la acumulación primitiva de capital. Otra teoría cree que fue posible gracias a la gran disponibilidad de metales preciosos que había en Europa, debido a la política colonial y mercantilista que se practicaba en la época. El comercio con América, principalmente de esclavos, era una importante fuente divisas para los países europeos; de bastante importancia en la Inglaterra del siglo XVIII, ya que el monopolio español sobre el comercio americano se estaba resquebrajando.

Además del incremento del ahorro en la agricultura, o en la burguesía mercantilista, fue necesario el desarrollo de instituciones financieras que concentrasen los diferentes capitales ahorrados por particulares y los prestasen a la burguesía industrial que comenzaba a despuntar. El desarrollo de estas instituciones financieras de préstamo está vinculado al negocio mercantil, ya que en muchas ocasiones, para financiar una gran empresa comercial con el extranjero era necesario el concurso de muchos empresarios dispuestos a invertir: de compañías de seguros y de empresas de capital anónimo y por acciones.

La política empresarial

Además de la disponibilidad de tecnología y de capitales, fue necesaria una política empresarial que estuviese dispuesta a aplicar esos avances en sus fábricas, y a pedir el dinero necesario para comprar las nuevas máquinas.

Resumen Revolución Industrial

INTRODUCCIÓN

La revolución industrial es un cambio económico fundamental en la fabricación de productos elaborados, ya que empieza a utilizarse maquinaria. Surgió a finales del Siglo XVIII en Gran Bretaña, extendiéndose por toda Europa, y por todo el mundo después, a lo largo del Siglo XIX. Sus principales características fueron la aparición de la máquina, las innovaciones tecnológicas, la utilización de nuevas fuentes de energía, la organización del obrero en fábricas, la división del trabajo.

La revolución produciría un cambio en el sistema económico, ya que la necesidad de capital provocó la aparición del capitalismo industrial. La ideología del capitalismo es el liberalismo de Adam Smith, que se basa en la no intervención del Estado. La palabra clave es individualismo.

Durante el capitalismo industrial había gran cantidad de pequeñas empresas (empresas familiares), que podían autofinanciarse, aunque cada vez iban a tener más necesidad de capital. Los medios de producción eran de propiedad privada y se concentraban en manos de la burguesía. El proletariado no tenía ninguna propiedad, sólo la fuerza de su trabajo, que vendía a cambio de un salario.

LA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL

Hacia el año 1780, en Inglaterra, se produjo un cambio económico y social que originó la sociedad capitalista o Revolución Industrial.

En el Siglo XIX, desde Inglaterra, la Revolución Industrial se fue extendiendo a otros países, aunque en ellos se hablaba de industrialización para indicar que fue un proceso más lento influido por Inglaterra.

En la Revolución Industrial se crea una fuerte industria y se extiende el ferrocarril.

Primera etapa de la Revolución Industrial

La primera gran etapa de la Revolución Industrial fue la que se desarrolló entre los años 1760 y 1870. Fue un periodo marcado por los continuos inventos. En el año 1800 Volta inventaría la pila eléctrica. Stephenson inventó la primera locomotora de vapor en el año 1814. En 1825 se inauguró la primera línea de pasajeros. En 1834 fue Richard Roberts el que ideó el telar y la máquina de hilar. En 1837, Morse inventa el telégrafo y se da el primer gran impulso a las comunicaciones. En 1863 se inaugura el primer sistema de metro del mundo en Londres. En 1868 se lanza el primer ferrocarril transcontinental…

Pero al mismo tiempo, la sociedad comienza a sufrir transformaciones marcadas por hechos que conducían a la implantación de unas ideas mucho más modernas y liberales. La Revolución Francesa fue fundamental para que esas ideas se propagaran por Europa.

Pero también la victoria de los ingleses en la Batalla de Trafalgar sirvió en cierto modo para fomentar el auge de la Revolución Industrial. Lo que a simple vista parecería una catástrofe para franceses y españoles, hizo que Gran Bretaña, la gran propulsora de la Revolución, se hiciera con el dominio del mar en el Mediterráneo. Se abrieron así las vías para un comercio global y al mismo tiempo los canales necesarios como para que las ideas librecambistas que tanto se defendían en Inglaterra llegaran aún más lejos.

Poco a poco, la semilla de una sociedad más avanzada basada en la tecnología iba floreciendo. En aquella primera etapa de la Revolución Industrial, la luz eléctrica, el gas y el transporte público (tres elementos básicos de cualquier sociedad hoy en día) habían venido al mundo. Se había pasado de ciudades alumbradas por petróleo y donde el único medio de transporte eran los carros de caballos, a viajar en máquinas de vapor y a tener alumbrado eléctrico.

Nos acercábamos al siglo XX con la ilusión de nuevos descubrimientos; con una febril actividad industrial y con una sociedad que se estaba acomodando a las ventajas que suponía gozar de unos avances tecnológicos que laboral y socialmente ofrecían una mayor libertad, confort y ocio.

Segunda etapa de la Revolución Industrial

Comenzó en 1870 aproximadamente. Y quizás fuera el invento de la dinamo la que diera un nuevo empujón a la carrera por la modernización tecnológica. La obtención de fuerza hidroeléctrica gracias a estas dinamos permitieron transformarla en luz, y por ende, en energía para los nuevos transportes que iban surgiendo. La era de los transportes daba un nuevo salto adelante, y por otro lado, la sociedad se veía recompensada con un nuevo elemento desconocido hasta entonces: el alumbrado. Las horas de oscuridad, de candiles y cera, quedaban atrás. Cuando en 1879, Thomas Edison presentó la lámpara incandescente la sociedad ya se había preparado para los grandes avances que, uno tras otro, iban a llegar en aquellos años de finales del XIX y principios del siglo XX.

Aquel desarrollo industrial se centró en Europa, donde el Reino Unido era el gran dominante; la potencia mundial cuyos tentáculos se adentraban en todos los continentes. Ellos fueron el perfecto ejemplo del significado de la Revolución Industrial. En primer lugar porque crearon una industria textil con la que acumularon capital suficiente como para continuar con los estudios e innovaciones tecnológicas, y en segundo lugar, porque su vasto imperio colonial otorgaba el material económico y en materias primas como para afrontar con garantías la llegada de esta segunda fase en la que la siderurgia y el ferrocarril serían los elementos principales.

Sin embargo, aquella Revolución Industrial también tuvo sus puntos negros, que en este caso se reflejaban en la cada vez mayor explotación laboral, por ej. jornadas de quince horas.

La Revolución Industrial estuvo sustentado desde muchos puntos de la economía y la cultura, pues si la sociedad supo acoplarse y recibir con expectación todos aquellos avances y desde el punto de vista económico se estaba en una época de bonanza, también la apertura de nuevas rutas comerciales favoreció el engrandecimiento de todas aquellas naciones que se alineaban a ese nuevo progreso. En ello fue importantísimo también la apertura del Canal de Suez, en Egipto, en 1869, que permitió un comercio más fluido entre Europa y Asia.

Además las redes ferroviarias iban en aumento, y se comenzó una carrera loca por conseguir conectar, por un lado, las dos costas de Estados Unidos, y por el otro lado, los principales puntos comerciales de Europa. Por último, la presentación en sociedad de las primera líneas telefónicas de larga distancia permitió conectar en el instante a distintos puntos del mundo agilizando de este modo el comercio.

El ritmo de aquellos años parecía por momentos frenético. Era una carrera contrarreloj por ser los primeros en la que Inglaterra, Estados Unidos y Francia habían adquirido ventaja. Pero aquel imperialismo; aquella supremacía, no hizo sino crear más tensiones entre determinados países. Alemania e Italia se veían relegados y pronto surgieron los conflictos políticos… estábamos ante las puertas de la Primera Guerra Mundial.

Inventos de la Revolución Industrial

Inventos de la Revolucion Industrial

La sustitución de las herramientas por las máquinas, la energía humana por la fuerza motriz y la forma de la producción artesanal por el sistema de producción en serie ocuparon los hechos relevantes de la Revolución Industrial.

La Revolución Industrial creó una nueva realidad social: el proletariado. Los trabajadores sufrieron mucho durante este período, con la explotación de la mano de obra de hombres, mujeres y niños, la compensación con bajos salarios y con precarias condiciones de trabajo, vivienda y alimentación.

Las tecnologías se desarrollaron, y ello favorecía a la burguesía industrial, detentora del capital. Sin embargo, la población trabajadora sufría de la contaminación por el humo de las máquinas, la descarga de desechos tóxicos en aguas residuales y el riesgo constante de accidentes con la maquinaria en el trabajo. Durante este período, el capitalismo industrial se impuso como la economía fija.

La Revolución Industrial trajo muchas innovaciones y descubrimientos a la sociedad, pero para hacerlo, dañó a la clase obrera, que sufrió los efectos negativos de esta revolución socioeconómica. Si ventajas y desventajas fuesen colocadas en una balanza, los beneficios apenas beneficiarían a la burguesía y los males perjudicaron completamente a la vida de los trabajadores, haciendo su existencia más difícil.

Las innovaciones tecnológicas que marcaron el florecimiento industrial e influyeron en la vida de la sociedad se resumen en la invención de la pila de Volta, la locomotora de vapor, la prensa mecánica, el electromagnetismo, el motor eléctrico y el telégrafo, en orden cronológico.

En 1800, la primera batería fue inventada por el físico italiano Alessandro Volta (1745-1827) quien da nombre a la pila de Volta. Esta batería estaba constituida por una serie alternada de discos de zinc y plata apilados y separados por pedazos de fieltro en ácido sulfúrico diluido o en una solución salina, lo que permitía el movimiento de electrones a través de un conductor. La pila permitió el uso de energía eléctrica en el campo de la portabilidad.

La máquina de vapor consiste en un motor de combustión externa que funciona convirtiendo la energía térmica en energía mecánica mediante la expansión del vapor. Fue creada por Richard Trevithick en 1804 y supuso un paso importante al permitir transportar personas y mercancías. Esta invención marcó la Primera Revolución Industrial promoviendo el rápido crecimiento económico de los principales países de Europa Occidental y de los Estados Unidos.

En cuanto a la mecanización de la prensa, desarrollada por el alemán Friedrich Koenig en 1811, permitió un gran alcance y difusión de los medios de comunicación. 360 años después del descubrimiento de la prensa por Gutenberg, el alemán Koenig revolucionó el medio de papel introduciendo la fuerza del vapor a la maquinaria. Era el nacimiento del periodismo moderno. Con este invento, los medios de comunicación encontraron una forma de comunicar, y, a medida que esta máquina fue perfeccionada, el número de impresiones realizadas por la misma aumentó significativamente.

Las investigaciones sobre el electromagnetismo fueron desarrolladas por el físico danés Hans Christian Oersted, que, al experimentar con las corrientes eléctricas, verificó, en 1820, que la aguja magnética de una brújula era desviada de su posición norte-sur cuando ésta pasaba cerca de un conductor en el cual circulaba corriente eléctrica. El zapatero inglés William Sturgeon –que, paralelamente a su profesión estudiaba electricidad –basándose en el descubrimiento de Oersted, inventó, en 1825, el electroimán, una pieza fundamental para la construcción de grandes máquinas eléctricas.

El motor eléctrico fue desarrollado por el ingeniero y profesor de física Moritz Hermann von Jacobi que, en 1839, lo empleó en un barco de 8 m. El barco, propulsado con un motor eléctrico alimentado por baterías, transportó a 14 pasajeros por el río Neva a contracorriente. Su invención consistía en una máquina destinada a transformar energía eléctrica en energía mecánica. El motor eléctrico es el más utilizado de todos los tipos de motores, pues combina las ventajas de la utilización de la energía eléctrica.

Por último, una importante herramienta que revolucionaría el campo de la telecomunicación fue el telégrafo. Creado de forma rudimentaria por diversos inventores, pero perfeccionado significativamente en manos de Samuel Morse, el equipo permitió, en un periodo todavía aislado de cualquier tecnología de comunicación, el envío de información a distancia. La eficiencia del sistema en la época fue tanta que, después de ser perfeccionado por Wheatstone y Cooke y adoptado por el gobierno británico, en 1852, 64.000 kilómetros de líneas telegráficas fueron instaladas en el mundo. Poco después, tal invento sería empleado para fines bélicos con mensajes encriptados utilizando el método de transmisión conocido como código Morse.

Causas y consecuencias de la Revolución Industrial

Comprendiendo que la Revolución Industrial fue un proceso económico y social de cambios que configuraron la sociedad industrial capitalista, a partir de diversas innovaciones técnicas dicho proceso tuvo causas que anteceden a que se produzca dicha revolución, destacándose algunas como:

  • La acumulación de recursos financieros y el surgimiento de grandes empresas comerciales, producto de la expansión marítima y colonialista, así como de la política mercantilista precedente.

  • Otra causa de la Revolución Industrial fue el aumento de la oferta de la mano de obra con las poblaciones agricultoras desplazadas de sus ocupaciones anteriores.

  • La disponibilidad creciente de capital accesible para las empresas en virtud de una gradual y persistente disminución de la tasa de interés, así como la fuerza de trabajo, aprovechadas por una clase burguesa dinámica que asimiló las enseñanzas del pensamiento científico.

  • La existencia de un mercado internacional que potenció el crecimiento manufacturero, centrado inicialmente en la producción textil de lana.

Concienciando qué cambios paralelos tuvieron lugar en la estructura económica, política y social de la sociedad como producto de la Revolución Industrial, dicha Revolución trajo numerosas consecuencias destacando alguna de ellas:

  • El número de la población aumenta considerablemente incrementándose la población de niños y jóvenes.

  • Salarios bajos, horarios excesivos (de 14 a 16 horas de trabajo), escasa medida de higiene y seguridad.

  • Trabajos de niños y mujeres con salarios desiguales, hacinamientos en suburbios de las grandes ciudades.

  • Comienza a nacer ante tanta injusticia para el trabajador la organización obrera, detectándose los primeros movimientos en Inglaterra en el siglo XVIII.

  • Impera el Modo de Producción Capitalista Industrial desplazando al Modo de Producción Capitalista Mercantilista.

  • La industria ocupa un lugar predominante.

  • Se intensifica el dominio económico de la ciudad sobre el campo culminando así el proceso de desaparición del campesinado inglés.

  • Aparición de dos clases dentro de la sociedad capitalista: "la burguesía industrial" y "el propietario fabril".

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