Suelo: ¿Qué es el Suelo? Tipos, Contaminación, Capas, Clases, Componentes, Definición, Concepto

Suelo

Suelo. Se denomina así en las ciencias de la Tierra y de la vida, a la parte superficial de la corteza terrestre, biológicamente activa, que tiende a desarrollarse en la superficie de las rocas emergidas por la influencia de la intemperie y de los seres vivos.

La palabra es derivada del latín «solum», piso.

Agronomicamente se define suelo como: la parte mas externa de la corteza terrestre que esta limitada en profundidad hasta donde penetran las plantas.

El suelo procede de la interacción de dos mundos diferentes, la litosfera y la atmósfera, y biosfera. El suelo resulta de la descomposición de la roca madre, por factores climáticos y la acción de los seres vivos. Esto implica que el suelo tiene una fracción mineral y otra biológica. Es esta condición de compuesto organomineral lo que le permite ser el sustento de multitud de especies vegetales y animales.

La descomposición de la roca madre puede hacerse por disgregación, o factores físicos y mecánicos, o por alteración, o descomposición química. En este proceso se forman unos elementos muy pequeños que conforman el suelo, los coloides y los iones. Dependiendo del porcentaje de coloides e iones, y de su origen, el suelo tendrá unas determinadas características.

La materia orgánica procede, fundamentalmente, de la vegetación que coloniza la roca madre. La descomposición de estos aportes forma el humus bruto. A estos restos orgánicos vegetales se añaden los procedentes de la descomposición de los aportes de la fauna, aunque en el porcentaje total de estos son de menor importancia.

La descomposición de la materia orgánica aporta al suelo diferentes minerales y gases: amoniaco, nitratos, fosfatos, etc.; en su mayoría con un pH ácido. Estos son elementos esenciales para el metabolismo de los seres vivos y conforman la reserva trófica del suelo para las plantas, además de garantizar su estabilidad.

El suelo se puede clasificar según su textura: fina o gruesa, y por su estructura: floculada, agregada o dispersa, lo que define su porosidad que permite una mayor o menor circulación del agua, y por lo tanto la existencia de especies vegetales que necesitan concentraciones más o menos elevadas de agua o de gases. El suelo también se puede clasificar por sus características químicas, por su poder de absorción de coloides y por su grado de acidez (pH), que permite la existencia de una vegetación más o menos necesitada de ciertos compuestos. Esta vegetación puede ser acidófila, halófila, etc.

  • Los horizontes del suelo

    Por sus características biológicas los suelos pueden ser

    • Suelos mull

    • Suelos mor

    • Suelos moder

    • Suelos de turba

    • Suelos permafrost o pergelisol

  • Tipos de suelo

    • Los suelos no evolucionados

    • Los suelos poco evolucionados

    • Los suelos evolucionados

¿Qué es el Suelo? Características del Suelo

Definición de Suelo

El suelo, también conocido como tierra o parcela, es uno de los recursos naturales, junto al agua y el aire, más importantes con los que contamos los seres humanos, ya que este resulta ser esencial para la supervivencia de cualquier especie, humana, como dijimos recién, pero también para los animales y las plantas, porque si TODOS ayudamos a mantener su productividad con correctas y adecuadas prácticas agrícolas se logrará el equilibrio tan anhelado entre la producción de alimentos que en el se desarrollan y el cada día más incesante incremento de la población que lo pisa, en el sentido más literal de la palabra, se entiende ¿no?

El suelo se forma gracias a la combinación de cinco elementos, que además interactúan entre sí, como ser: material parental, topografía, clima, tiempo y organismos vivos y si se analiza su composición, encontraremos cuatro componentes: materia mineral, materia orgánica, agua y aire. El material mineral se encuentra representado por pequeños pedazos de rocas y minerales de varias clases, siendo la grava, la arena, la arcilla y el limo las partículas inorgánicas más importantes que se observan en estos. En tanto, el componente orgánico está dado por las plantas destruidas y resintetizadas parcialmente y los residuos de los animales. Este material de origen biológico forma parte de los procesos de reciclado correspondientes a los ciclos del carbono y del nitrógeno en la naturaleza. Así, la materia orgánica (procedente tanto de los animales y vegetales muertos y en descomposición como de las excretas de numerosos seres vivos) pasa a integrarse al suelo, en lo que constituirá una definitiva fuente de materias primas para que los vegetales sinteticen su propio alimento a partir de estos componentes. Vale destacar que la acción de las formas de vida que pueblan las capas del suelo (hongos, bacterias, protistas, lombrices, otros invertebrados) resulta cardinal para un mejor procesamiento y aprovechamiento de todos estos productos.

Por otro lado, el agua y el aire resultan determinantes y esenciales para el mantenimiento de los suelos, ya que, por ejemplo, la primera es retenida de forma variable dentro de los poros del suelo y, junto con las sales disueltas, formará lo que se conoce como solución de suelo, que será la nutrición esencial para que las plantas se desarrollen y crezcan. El aire no es un elemento continuo en el suelo, pero está localizado en los poros también y su humedad promedio es mucho más que la que se observa en la atmósfera. De esta forma, los factores abióticos del suelo variarán en cantidad y en calidad en función de las características químicas de la superficie y de los factores climáticos que lo modelan, junto con la erosión.

Existe debate entre los expertos en edafología (la rama de las ciencias que estudia los suelos) acerca de la consideración de los fondos marinos y fluviales como un estricto “suelo“. En su mayoría, concuerdan que se trata de superficies con características tan distintivas que merecen un análisis independiente que los diferencia de los ambientes terrestres y aeroterrestres que abordamos en estas líneas.

Por supuesto, las características del suelo en Argentina serán distintas de las que presenta el suelo en México o en España. Sin embargo, los estudiosos de la materia han reconocido algunas de las variaciones más importantes y por ejemplo, han llegado a la conclusión que los alfisoles (suelos ricos en hierro y aluminio), tal es el nombre de la clasificación y los molisoles (suelos de pastizales) son los mejores suelos para realizar prácticas agrícolas. En efecto, las características nutricionales de estas tierras son superiores para el adecuado desarrollo de las especies vegetales. En general, se postula que los suelos que tienen origen volcánico (como la llanura pampeana) contienen un número acentuado de minerales que favorecen el crecimiento de todo tipo de vegetales, la proliferación de factores bióticos y un mejor rendimiento en términos de la agricultura.

Tipos de Suelos

Tipos de suelos

Los tipos de suelos

Los tipos de suelos se clasifican de dos maneras: una es según la función del suelo y la otra es según las características del suelo.

Tipos de suelo según su funcionalidad:

  • Suelos arenosos: son aquellos suelos que no retienen el agua, al poseer poca materia orgánica no son aptos para la agricultura.

  • Suelos calizos: en estos suelos abundan las sales calcáreas, suelen ser de color blanco y también áridos y secos, y por ende no son buenos para la agricultura.

  • Suelos humíferos (también llamados tierra negra): son aquellos que posee gran cantidad de materia orgánica en descomposición, son fantásticos para retener el agua y por lo tanto son excelentes para cultivar.

  • Suelos arcillosos: estos suelos están formados por pequeños granos finos de color amarillo y retienen el agua en charcos. Mezclados con humus pueden resultar muy efectivos para la agricultura.

  • Suelos pedregosos: formas por toda clase de rocas y piedras, al no retener el agua resultan pésimos para cultivar.

  • Suelos mixtos: una mezcla del suelo arenoso y del suelo arcilloso.

Tipos de suelo según sus características:

  • Litosoles: suelo que suele aparecer en afloramientos rocosos y a veces en escarpas, son de poco espesor y con poca vegetación.

  • Cambisoles: suelos jóvenes que acumulan arcillas.

  • Luvisoles: cuenta con un horizonte resultado de una gran acumulación de arcillas.

  • Acrisoles: tienen una acumulación de arcilla menor a los luvisoles.

  • Gleysoloes: cuentan con gran cantidad de agua en forma permanente o semipermanente.

  • Fluvisoles: suelos jóvenes que se han formado debido a la lluvia, suelen tener mucho calcio.

  • Rendzina: suelos con muchas materia orgánica ubicados sobre roca caliza.

  • Vertisoles: suelo arcilloso de color negro, se localizan en zonas de poca pendiente.

Características del Suelo

La fertilidad es el conjunto de características físicas, químicas y biológicas que determinan la capacidad del suelo para sostener el desarrollo de la vegetación. Aunque depende de muchos factores, la fertilidad está muy asociada al contenido de materia orgánica (Calle, 2003).

La materia orgánica se puede definir como el total de compuestos orgánicos en el suelo con excepción de los tejidos de plantas y animales sin descomponer, sus productos de descomposición parcial y la biomasa del suelo. En zonas ganaderas la materia orgánica suele estar alrededor del 7% al 8%.

La densidad aparente, junto con la resistencia a la penetración, es considerada la variable más importante para evaluar el grado de compactación de los suelos. A medida que se aumenta la densidad aparente se reducen la porosidad total, la humedad del suelo, la conductividad del agua a través del perfil y la actividad del los microorganismos. La ganadería se puede categorizar entre los sistemas con densidad aparente media que fluctúan entre 0.98 y 1.09 g/cc.

La resistencia a la penetración es la forma como se mide el grado de compactación en los suelos. Para medirla, se emplea un instrumento llamado penetrómetro. La compactación también puede definirse como el aumento de la densidad de un suelo como resultado de la presión o las cargas aplicadas.

Los suelos ricos en materia orgánica son menos susceptibles a la compactación. Estos suelos menos compactados tienen más espacios porosos para retener un mayor volumen de agua y realizar los intercambios gaseosos, facilitan la conductividad del agua y propician un mejor ambiente para el desarrollo de los microorganismos. La ganadería, en los primeros 10 cm de suelo presenta valores de resistencia a la penetración que van de 2.6 a 3.3 kg/cm² los cuales se consideran elevados.

La porosidad se refiere al volumen de espacios vacíos del suelo. La ganadería se caracteriza por tener unos suelos de porosidad intermedia con valores alrededor del 57% en promedio.

La conductividad hidráulica se define como la velocidad de filtración de fluidos en suelos saturados (suelos con sus espacios porosos ocupados por agua). Los sistemas ganaderos presentan valores bajos de conductividad hidráulica (de 8 a 18 cm³/hora). En sitios donde una infiltración pobre es acompañada por pendientes pronunciadas, se pueden presentar serios problemas de erosión, fenómeno caracterizado por el arrastre de suelo, fertilizantes y enmiendas aplicadas hacia sitios más bajos y fuentes de agua, causando de esta manera una contaminación de ríos y humedales.

Estructura del Suelo

La estructura del suelo es como el estado del mismo, que resulta de la granulometría de los elementos que lo componen y del modo como se hallan éstos dispuestos. La evolución natural del suelo produce una estructura vertical estratificada (no en el sentido que tiene estratificación en ecología) a la que se conoce como perfil. Las capas que se observan se llaman horizontes y su diferenciación se debe tanto a su dinámica interna como al transporte vertical.

El transporte vertical tiene dos dimensiones con distinta influencia según los suelos:

  1. La lixiviación o lavado la produce el agua que se infiltra y penetra verticalmente desde la superficie, arrastrando sustancias que se depositan sobre todo por adsorción.

  2. La otra dimensión es el ascenso vertical por capilaridad, importante sobre todo en los climas donde alternan estaciones húmedas con estaciones secas.

Se llama roca madre a la que proporciona su matriz mineral al suelo. Se distinguen suelos autóctonos, que se asientan sobre su roca madre y representan la situación más común. debemos de tener en cuenta que el suelo es parte de nuestra vida.

Horizontes del Suelo

Se llama horizontes del suelo a una serie de estratos horizontales que se desarrollan en el interior del mismo y que presentan diferentes caracteres de composición, textura, adherencia, etc. El perfil del suelo es la ordenación vertical de todos estos horizontes.

Clásicamente, se distingue en los suelos completos o evolucionados tres horizontes fundamentales que desde la superficie hacia abajo son:

Horizonte O, o capa superficial del horizonte A: es la parte más superficial del suelo, formado por hojas, ramas y restos vegetales.

Horizonte A, o zona de lavado vertical: es el más superficial y en él enraíza la vegetación herbácea. Su color es generalmente oscuro por la abundancia de materia orgánica descompuesta o humus elaborado, determinando el paso del agua arrastrándola hacia abajo, de fragmentos de tamaño fino y de compuestos solubles.

Horizonte B o zona de precipitado: carece prácticamente de humus, por lo que su color es más claro (pardo o rojo), en él se depositan los materiales arrastrados desde arriba, principalmente, materiales arcillosos, óxidos e hidróxidos metálicos, etc., situándose en este nivel los encostramientos calcáreos áridos y las corazas lateríticas tropicales.

Horizonte C o subsuelo: está constituido por la parte más alta del material rocoso in situ, sobre el que se apoya el suelo, más o menos fragmentado por la alteración mecánica y la química (la alteración química es casi inexistente ya que en las primeras etapas de formación de un suelo no suele existir colonización orgánica), pero en él aún puede reconocerse las características originales del mismo.

Horizonte D, horizonte R, roca madre o material rocoso: es el material rocoso subyacente que no ha sufrido ninguna alteración química o física significativa. Algunos distinguen entre D, cuando el suelo es autóctono y el horizonte representa a la roca madre, y R, cuando el suelo es alóctono y la roca representa sólo una base física sin una relación especial con la composición mineral del suelo que tiene encima.

Horizontes del suelo

Ejemplo de estructuras de las partículas del suelo

Típico aspecto del horizonte A, en donde se puede ver cómo las raíces de las plantas están imbricadas con la matriz arcilosa.

Típico aspecto del horizonte C, con los fragmentos sueltos de laroca madre insertos entre la matriz arcillosa. El mucho tiempo que lleva a la intemperie el corte ha permitido la colonización por raícez.

Típico aspecto de la roca madre, en este caso lutitas plegadas, abajo, sobre las que se desarrolla un suelo ránker muy poco potente. En primer plano el desarrollo de las raíces de plantas alojadas en gran pendiente.

Contaminación del Suelo

Las sociedades humanas y más las modernas han visto a los suelos como simples soportes mecánicos de las plantas y como sitios para el establecimiento de asentamientos humanos, ignorando así, su importancia biológica, ecológica, fisicoquímica, socioeconómica y cultural, esta forma de ver y usar el suelo junto con otros factores, han llevado al proceso de destrucción y degradación que afectan en gran medida los suelos.

La contaminación del suelo es básicamente la degradación del mismo debido a los procesos relacionadas con actividades humanas que alteran y reducen la capacidad presente y futura para sostener ecosistemas naturales y producir los servicios naturales que proporciona.

Uno de los principales procesos de contaminación del suelo es la erosión hídrica (por agua) o eólica (por viento) lo que implica la degradación física, química, biológica y también al deterioro de su calidad.

Durante años, la disposición irresponsable e inadecuada de residuos peligrosos en múltiples lugares sin control ha ocasionado un grave problema de contaminación de suelos. Los lugares donde más frecuentemente se depositan estos residuos son terrenos baldíos, patios traseros de las industrias, tiraderos municipales, barrancas, derechos de vía de carreteras, drenajes municipales y cuerpos de agua, lo cual provoca también el deterioro del aire y del agua superficial y subterránea como consecuencia de la migración de los contaminantes desde el suelo hacia estos medios.

Los problemas relacionados con la contaminación del suelo recientemente han adquirido más relevancia porque ha surgido mayor conocimiento del riesgo potencial que representa para la salud pública y el ambiente, así como por el tamaño del problema y del costo que implica su restauración.

La mayoría de los materiales y residuos peligrosos se pueden clasificar en cuatro categorías generales: hidrocarburos de petróleo, compuestos orgánicos volátiles, compuestos inorgánicos y elementos inorgánicos.

Algunos de los contaminantes más comunes en el suelo son los hidrocarburos de petróleo derramados o depositados durante las operaciones de extracción, refinación, transferencia y comercialización de estos productos, razón por la cual frecuentemente se encuentran suelos contaminados con petróleo, combustóleo, gasolinas, diesel y turbosina.

Otros contaminantes comunes del suelo son los compuestos orgánicos volátiles (COV' s), debido a que la mayoría de los procesos de manufactura, desde las industrias de tecnología avanzada hasta los talleres de reparación y establecimientos de limpieza en seco, utilizan algún tipo de solvente halogenado, en especial clorado, con propósitos de lavado o desengrasado.

Los compuestos inorgánicos en los suelos incluyen metales pesados, ácidos, bases y diferentes tipos de sales.

Los problemas de contaminación del suelo en su mayoría ocurren por descuido, negligencia o falta de conciencia y el problema aumenta debido a la creciente industrialización y al uso de sustancias químicas y materiales cuya estructura es cada vez más compleja.

Principales causas de contaminación del suelo

Las principales causas de contaminación del suelo son:

  • Disposición inadecuada de residuos peligrosos en terrenos baldíos y patios traseros de las industrias.

  • Fugas de tanques y contenedores subterráneos.

  • Fugas de tuberías y ductos.

  • Lixiviación de materiales en sitios de almacenamiento.

  • Derrames accidentales de sustancias químicas, en especial durante su transporte.

  • Aplicación de sustancias en el suelo, tales como agroquímicos (plaguicidas y fertilizantes).

  • Aguas residuales descargadas sin tratamiento previo.

  • Lixiviación de rellenos sanitarios y tiraderos a cielo abierto.

  • Fugas de alcantarillados.

Estas son algunas de las otros principales causas que influyen a la contaminación del suelo:

La manera en la que se usa el suelo. El aumento de la población y sus necesidades de alimento y espacio han ocasionado una mayor demanda de suelo y un mal uso del mismo.

Agricultura. La situación socioeconómica mundial y la presión del consumo orillan a las comunidades a ampliar la frontera agrícola a costa de modificar la vocación natural del terreno, esto provoca la degradación y erosión del suelo y afecta a largo plazo a los ecosistemas.

Consumo de agroquímicos. El empleo excesivo de agroquímicos, principalmente plaguicidas y fertilizantes, también provocan el deterioro y contaminan el suelo, alertan sus características fisicoquímicas y sus mecanismos de recuperación, este tipo de sustancias químicas permiten a los productores a obtener mejores cosechas, pero estas mismas sustancias ocasionan efectos negativos al ambiente y a la salud humana.

Preparación de la tierra para la siembra. Principalmente en los países en desarrollo, existe esta práctica de autoconsumo que no es sustentable, el proceso que utilizan destruye grandes extensiones de bosques y selvas, erosionando de manera importante el suelo.

Sobrepastoreo. Además de la agricultura, actualmente se necesitan grandes cantidades de ganadería para abastecer de alimento a todos, la ganadería excesiva deteriora el suelo, principalmente por la actividad de sobrepastoreo, lo que provoca la perdida de la cubierta vegetal y con ello la posibilidad de retener la materia orgánica y las partículas del suelo, esto evita que el ecosistema termine su ciclo con la superficie vegetal.

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